viernes, 17 de febrero de 2012

pruebas estandarizadas


Pruebas estandarizadas en Chile ¿Miden el aprendizaje de los alumnos?

En Chile, las pruebas estandarizadas se realizan con diversos fines: vigilar la efectividad del sistema y diseñar políticas pertinentes de acuerdo a los resultados; evaluar la utilización de recursos y la aplicación de medidas; detectar sectores más débiles y diseñar estrategias correctivas. En los centros  estas evaluaciones cumplen también el rol de seleccionar a los alumnos para las diferentes vías que ofrecen. En otros casos, aunque los resultados no incidan en la suerte académica de los alumnos, la información de estos  incita entre colegios a la competencia y permite a los padres y alumnos  escoger las alternativas académicas  más adecuadas a sus intereses y poder adquisitivo. Estas pruebas permiten también la creación de sistemas de incentivos: existen ciertos casos donde premian a los colegios con buen desempeño con aumentos en el aporte económico o, incluso, en condicionar parte del financiamiento de las escuelas según los resultados de tales evaluaciones.

En todo lo anterior enumerado ¿dónde esta el fin último de una evaluación? Mejorar el aprendizaje de los alumnos. Esta pregunta la contestaré, centrándome principalmente en el Simce, que es la prueba estandarizada más conocida en nuestro contexto.

Mi postura frente a estas es bastante crítica. En primer lugar, sólo se centra en los contenidos, dejando de lado las competencias, que son, las que permitirán que los alumnos se desenvuelvan en el mundo de forma adecuada y con las cuales trabajamos en forma cotidiana en nuestras aulas. Estas pruebas no son un reflejo de las habilidades que exige la vida real, es decir, evalúan aspectos irrelevantes de la formación de los alumnos.  Por lo tanto, existe una paradoja entre lo que propone en Ministerio de Educación y lo que se mide en estas. Esto conlleva,  a que la  enseñanza, se reduzca, enfocándose sólo a lo que se puede medir con facilidad y dejando de lado aspectos relevantes de más difícil evaluación.

Por otro lado, y en consecuencia con lo anterior, las escuelas se transforman en centros de preparación y  también se da  una ejercitación excesiva del test mismo en deterioro de la enseñanza y el aprendizaje; por ejemplo, cuando se asigna tiempo de clases para que los alumnos hagan ensayos con facsímiles. El entrenamiento en la lógica de las pruebas puede conducir a aumentos de puntajes que no reflejan lo realmente aprendido. He comprobado en mi práctica docente  que los alumnos que aprenden estrategias específicas para responder pruebas mejoraban en forma permanente su rendimiento en todo tipo de pruebas. Pero, con el transcurrir de tiempo ya no había rastros de este conocimiento medido con anterioridad.

Por último, también se produce un desmedro en relación a los niveles socioeconómicos a los cuales pertenecen los niños, por presentarse en desventaja frente a otros. Estas pruebas, originan un sesgo cultural y utilizan un vocabulario propio del grupo social dominante y, por ello, discriminan negativamente a los niños de niveles socioeconómicos bajos y con carencias culturales. Este es un tema que no solo se acarrea con el Simce, sino que también con la Prueba de Selección Universitaria, donde las diferencias sociales marcan el ingreso o no ingreso a la Universidad.

Frente a la pregunta que realicé anteriormente, puedo decir que no es prioridad el aprendizaje de los alumnos, sino que las pruebas estandarizadas, directamente o indirectamente sólo buscan la selección, el  incentivo, y la estigmatización socioeconómica. Coincido  con el estudio de Eyzaguirre, B. y Fontaine, L (1999) quienes manifiestan que las pruebas de evaluación alcanzan su máximo potencial de utilidad sólo cuando forman parte de un sistema coherente con metas educacionales claras y bien especificadas, donde hay una adecuada y transparente comunicación acerca de los objetivos de la medición, las características del instrumento y los resultados obtenidos, y complementación con otros métodos para asegurar la calidad del sistema. Yo le agregaría, lo más importante,  ell aprendizaje de los alumnos.

 Bibliografía
Eyzaguirre, B. y Fontaine, L. (1999). ¿QUÉ MIDE REALMENTE EL SIMCE? Centro de estudios públicos. Chile. Disponible en: http://www.simce.cl/fileadmin/publicaciones-BD-simce/rev75_eyzaguirre.pdf

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