Evaluación de aprendizajes
El concepto de
evaluación se ha ido transformando a lo largo del tiempo, pues se
le han incorporado otros elementos a su definición según sea el caso en el que
se aplique y el paradigma desde el cual se conciba. Así mismo, la concepción de
evaluación de aprendizajes también ha seguido tendencias que se han ido construyendo
a lo largo del tiempo.
Para Casanova, M. (1998), la evaluación
aplicada a la enseñanza y el aprendizaje consiste en un proceso sistemático y
riguroso de obtención de datos, incorporado al proceso educativo desde su
comienzo, de manera que sea posible disponer de información continua y
significativa. Para conocer la situación, formar juicios de valor con respecto
a ella y tomar las decisiones adecuadas para proseguir la actividad educativa
mejorándola progresivamente.
En
otra aproximación, “The Joint Committee on Standards for Educational
Evaluation” (2003) define la evaluación del aprendizaje como un proceso
sistemático de recopilación de información que ayuda a que se tomen decisiones
valorativas sobre el aprendizaje esperado del estudiante. Debido a que
las decisiones relacionadas al aprendizaje del estudiante se toman basadas en
los resultados del proceso evaluativo es importante que se preste atención a la
calidad de los mismos. Además, la evaluación del aprendizaje debe
ser un proceso planificado con objetivos y propósitos claramente
establecidos. La evaluación debe estar centrada en el estudiante y debe
utilizar técnicas de evaluación variadas, considerando los diferentes estilos
de aprendizaje. En otras palabras, la evaluación del
estudiante debe llevarse a cabo por y para el bienestar del estudiante.
En
este último acercamiento muy completo, encontramos, bajo mi perspectiva dos nuevas
ideas no mencionadas por Casanova y muy relevantes: el aprendizaje del estudiante y los instrumentos en la evaluación. Frente a estos
dos elementos quiero detenerme.
El
aprendizaje del alumno es el fin de la evaluación desde mi perspectiva. Antes,
tal como lo menciona, Coll (2002) la enseñanza-aprendizaje estaba separada de
la evaluación, como si ambas fueran totalmente opuestas. Así la evaluación sólo nos servia para que
nuestros alumnos sólo demostraran lo que
habían aprendido. Hoy, en esta nueva forma
de evaluar los aprendizajes, estos dos
elementos están imbricados. No hay aprendizaje de los alumnos sin una
evaluación. Para este autor, la evaluación es entonces, el instrumento básico
que permite el ajuste de la ayuda educativa que brinda el profesor sus alumnos
Por
otro lado, están los instrumentos de evaluación. Los instrumentos nos deben
servir para indagar en lo que los alumnos saben y lo que les queda por
aprender. Estos para cumplir este fin deben ser
variados. Al quedarnos en una sola forma de evaluar somos victimas de
las críticas, porque caemos en aquello
que es más fácil y nos apegamos a formas
de evaluación que sólo demandan niveles reproductivos del conocimiento, aun cuando los objetivos de enseñanza
planteen mayores exigencias cognitivas. Con respecto a esto Coll (2002) nos
indica que los indicadores y criterios
deben estar construidos entre todos, profesores y alumnos, a pesar de la
simetría existente. Los indicadores y criterios
sirven para valorar una determinada actuación del alumno y son, de hecho, los ingredientes fundamentales
para modelar lo que se considera un aprendizaje de calidad.
Para concluir,
las tendencias que debe seguir la evaluación del aprendizaje, son aquellas que
la lleven a constituir una verdadera evaluación educativa, entendida como tal,
en breves términos, la que se concentra con la esencia y regularidades de la
formación de los estudiantes acordes con las finalidades sociales que asignan
dicha formación en nuestra sociedad. Una evaluación donde lo más importante es
el aprendizaje de nuestros alumnos.
Bibliografía
·
Casanova.
Ma.Antonia. (1998). Evaluación: concepto, topología y objetivos. En la evaluación educativa (pp. 67-101). Mexico. SEP.
·
Coll. C. Y Onrubia, J. (2002). Evaluar en una escuela para
todos. Cuadernos de Pedagogía 318, (50-54). Universidad de Barcelona.
JOINT COMMITTEE ON
STANDARDS FOR EDUCATIONAL EVALUATION (2003). The
student evaluation standards. How to improve evaluations of students.
Thousand Oaks: Corwin Press, a Sage Company & Educational Policy Leadership
Institute.
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