miércoles, 29 de febrero de 2012

Evaluación docente


Una evaluación distinta

Cuando hablamos de evaluación docente, lo primero que viene a la mente de lector, en el caso de Chile, es la evaluación de estamentos externos (MINEDUC, AEP) y algunas evaluaciones realizadas por el equipo directivo del propio centro educativo; pero existen otras formas de evaluar, idea que no es actual y que también pueden ser una parte de las evaluaciones antes mencionadas. Este es el caso de la evaluación entre pares. Existen propuestas y estudios que señalan que en un futuro los pares obtendrán datos y argumentos en la evaluación sumativa (Peterson, 2000).  

La evaluación entre pares, al igual que como se hace con los alumnos, es sin duda, fundamental a la hora de tomar decisiones con respecto a tal o cual profesor y futuro en el centro, sin dejar de lado el aprendizaje de los alumnos.  Esta está fundada en procesos de revisión en los que los noveles  reciben asistencia adicional y evaluación de sus mentores. Aquí se destaca la importancia del docente de aula, porque él es quien puede de mejor manera asesorar al profesor que viene ingresando al sistema educativo, y por supuesto que necesita solucionar situaciones problemáticas que nacen día a día en las aulas. Experiencias como estas son recurrentes, pero ¿se puede hacer extensible a todos los profesores? ¿A qué ventajas y desventajas nos enfrentamos a la hora de su aplicación?

Hertling,  E (1999),  nos plantea la horizontalidad en la evaluación con su ventajas y desventajas, que  se pueden resumir en: 

Ventajas:
a)     Los profesores toman un rol más activo en la profesión.
b)   Transforman al equipo directivo y los profesores en aliados para mejorar los estándares de aprendizaje.
Desventajas
a)   No atacan los verdaderos problemas que se esconden detrás de la calidad de los aprendizajes.
b)     Se confunden los roles entre el mentor y el novel.

Con respecto a las desventajas, creo que si mejoramos la forma en que evaluamos a los docentes, de una u otra forma estamos abordando la calidad. Si un profesor mejora sus prácticas, mejorarán los aprendizajes. Por otro lado, ante la posible confusión de roles y que según el autor llevaría a un caos; se deben estipular reglas que procuren evitar esta confusión; si un maestro evalúa a otro no pasa a ser su enemigo.   

Además, para Peterson, Kelly & Caskey (2006), también se  suman elementos éticos que deben ser tomados en consideración si se busca una evaluación autentica y de calidad. Para esto deben existir pautas claras que eviten los malentendidos y le resten de profesionalismo a este proceso evaluativo. 

Ante este panorama, lo que queda por discutir es la extensión de esta evaluación no sólo a los noveles, sino que a todos los actores del sistema, sin importar su experiencia. El novel también puede evaluar a su mentor. No debe quedar solo restringido a un sector, porque el aplicarlo traería muchos beneficios no solo a los docentes, sino que también al aprendizaje de los alumnos.


Bibliografía
  • Hertling, Elizabeth (1999). Evaluacion entre colegas profesores (Peer Review of Teachers). ERIC Digest. Consulta:  1 de Marzo de 2012.
  • Peterson, K. D (2000). Teachem evaluacion. A comprehensive guide to new directions and practiques, 2° edicion. Thousand Oaks, CA: Corwing Press.
  • Peterson, K. D; Kelly,  P & Caskey, M (2006). Consideraciones éticas para los profesores en la evaluación de sus colegas. Revista Mexicana de Investigación Educativa, enero-marzo, año/ Vol. 11, número 028, COMIE. México. Consulta: 1 de marzo, 2012.


viernes, 17 de febrero de 2012

pruebas estandarizadas


Pruebas estandarizadas en Chile ¿Miden el aprendizaje de los alumnos?

En Chile, las pruebas estandarizadas se realizan con diversos fines: vigilar la efectividad del sistema y diseñar políticas pertinentes de acuerdo a los resultados; evaluar la utilización de recursos y la aplicación de medidas; detectar sectores más débiles y diseñar estrategias correctivas. En los centros  estas evaluaciones cumplen también el rol de seleccionar a los alumnos para las diferentes vías que ofrecen. En otros casos, aunque los resultados no incidan en la suerte académica de los alumnos, la información de estos  incita entre colegios a la competencia y permite a los padres y alumnos  escoger las alternativas académicas  más adecuadas a sus intereses y poder adquisitivo. Estas pruebas permiten también la creación de sistemas de incentivos: existen ciertos casos donde premian a los colegios con buen desempeño con aumentos en el aporte económico o, incluso, en condicionar parte del financiamiento de las escuelas según los resultados de tales evaluaciones.

En todo lo anterior enumerado ¿dónde esta el fin último de una evaluación? Mejorar el aprendizaje de los alumnos. Esta pregunta la contestaré, centrándome principalmente en el Simce, que es la prueba estandarizada más conocida en nuestro contexto.

Mi postura frente a estas es bastante crítica. En primer lugar, sólo se centra en los contenidos, dejando de lado las competencias, que son, las que permitirán que los alumnos se desenvuelvan en el mundo de forma adecuada y con las cuales trabajamos en forma cotidiana en nuestras aulas. Estas pruebas no son un reflejo de las habilidades que exige la vida real, es decir, evalúan aspectos irrelevantes de la formación de los alumnos.  Por lo tanto, existe una paradoja entre lo que propone en Ministerio de Educación y lo que se mide en estas. Esto conlleva,  a que la  enseñanza, se reduzca, enfocándose sólo a lo que se puede medir con facilidad y dejando de lado aspectos relevantes de más difícil evaluación.

Por otro lado, y en consecuencia con lo anterior, las escuelas se transforman en centros de preparación y  también se da  una ejercitación excesiva del test mismo en deterioro de la enseñanza y el aprendizaje; por ejemplo, cuando se asigna tiempo de clases para que los alumnos hagan ensayos con facsímiles. El entrenamiento en la lógica de las pruebas puede conducir a aumentos de puntajes que no reflejan lo realmente aprendido. He comprobado en mi práctica docente  que los alumnos que aprenden estrategias específicas para responder pruebas mejoraban en forma permanente su rendimiento en todo tipo de pruebas. Pero, con el transcurrir de tiempo ya no había rastros de este conocimiento medido con anterioridad.

Por último, también se produce un desmedro en relación a los niveles socioeconómicos a los cuales pertenecen los niños, por presentarse en desventaja frente a otros. Estas pruebas, originan un sesgo cultural y utilizan un vocabulario propio del grupo social dominante y, por ello, discriminan negativamente a los niños de niveles socioeconómicos bajos y con carencias culturales. Este es un tema que no solo se acarrea con el Simce, sino que también con la Prueba de Selección Universitaria, donde las diferencias sociales marcan el ingreso o no ingreso a la Universidad.

Frente a la pregunta que realicé anteriormente, puedo decir que no es prioridad el aprendizaje de los alumnos, sino que las pruebas estandarizadas, directamente o indirectamente sólo buscan la selección, el  incentivo, y la estigmatización socioeconómica. Coincido  con el estudio de Eyzaguirre, B. y Fontaine, L (1999) quienes manifiestan que las pruebas de evaluación alcanzan su máximo potencial de utilidad sólo cuando forman parte de un sistema coherente con metas educacionales claras y bien especificadas, donde hay una adecuada y transparente comunicación acerca de los objetivos de la medición, las características del instrumento y los resultados obtenidos, y complementación con otros métodos para asegurar la calidad del sistema. Yo le agregaría, lo más importante,  ell aprendizaje de los alumnos.

 Bibliografía
Eyzaguirre, B. y Fontaine, L. (1999). ¿QUÉ MIDE REALMENTE EL SIMCE? Centro de estudios públicos. Chile. Disponible en: http://www.simce.cl/fileadmin/publicaciones-BD-simce/rev75_eyzaguirre.pdf

viernes, 3 de febrero de 2012

evaluacion de aprendizajes


Evaluación de aprendizajes

El concepto de evaluación se ha ido transformando a lo largo del tiempo,   pues se le han incorporado otros elementos a su definición según sea el caso en el que se aplique y el paradigma desde el cual se conciba. Así mismo, la concepción de evaluación de aprendizajes también ha seguido tendencias que se han ido construyendo a lo largo del tiempo. 

 Para Casanova, M. (1998), la evaluación aplicada a la enseñanza y el aprendizaje consiste en un proceso sistemático y riguroso de obtención de datos, incorporado al proceso educativo desde su comienzo, de manera que sea posible disponer de información continua y significativa. Para conocer la situación, formar juicios de valor con respecto a ella y tomar las decisiones adecuadas para proseguir la actividad educativa mejorándola progresivamente.

En otra aproximación, “The Joint Committee on Standards for Educational Evaluation” (2003) define la evaluación del aprendizaje como un proceso sistemático de recopilación de información que ayuda a que se tomen decisiones valorativas sobre el aprendizaje esperado del estudiante.  Debido a que las decisiones relacionadas al aprendizaje del estudiante se toman basadas en los resultados del proceso evaluativo es importante que se preste atención a la calidad de los mismos.  Además, la evaluación del aprendizaje debe ser un proceso planificado con objetivos y propósitos claramente establecidos.  La evaluación debe estar centrada en el estudiante y debe utilizar técnicas de evaluación variadas, considerando los diferentes estilos de aprendizaje.    En otras palabras, la evaluación del estudiante debe llevarse a cabo por y para el bienestar del estudiante.

En este último acercamiento muy completo, encontramos, bajo mi perspectiva dos nuevas ideas  no mencionadas por Casanova y muy  relevantes: el aprendizaje del estudiante y los  instrumentos en la evaluación. Frente a estos dos elementos quiero detenerme.

El aprendizaje del alumno es el fin de la evaluación desde mi perspectiva. Antes, tal como lo menciona, Coll (2002) la enseñanza-aprendizaje estaba separada de la evaluación, como si ambas fueran totalmente opuestas.  Así la evaluación sólo nos servia para que nuestros alumnos sólo  demostraran lo que habían aprendido.  Hoy, en esta nueva forma de evaluar los aprendizajes,  estos dos elementos están imbricados. No hay aprendizaje de los alumnos sin una evaluación. Para este autor, la evaluación es entonces, el instrumento básico que permite el ajuste de la ayuda educativa que brinda el profesor sus alumnos

Por otro lado, están los instrumentos de evaluación. Los instrumentos nos deben servir para indagar en lo que los alumnos saben y lo que les queda por aprender. Estos para cumplir este fin deben ser  variados. Al quedarnos en una sola forma de evaluar somos victimas de las críticas, porque caemos  en aquello que es más fácil  y nos apegamos a formas de evaluación que sólo demandan niveles reproductivos del conocimiento,  aun cuando los objetivos de enseñanza planteen mayores exigencias cognitivas. Con respecto a esto Coll (2002) nos indica que los indicadores y   criterios deben estar construidos entre todos, profesores y alumnos, a pesar de la simetría existente. Los indicadores y criterios  sirven para valorar una determinada actuación del alumno y  son, de hecho, los ingredientes fundamentales para modelar lo que se considera un aprendizaje de calidad.

Para concluir, las tendencias que debe seguir la evaluación del aprendizaje, son aquellas que la lleven a constituir una verdadera evaluación educativa, entendida como tal, en breves términos, la que se concentra con la esencia y regularidades de la formación de los estudiantes acordes con las finalidades sociales que asignan dicha formación en nuestra sociedad. Una evaluación donde lo más importante es el aprendizaje de nuestros alumnos. 


Bibliografía


·         Casanova. Ma.Antonia. (1998). Evaluación: concepto, topología y objetivos. En la evaluación educativa (pp. 67-101). Mexico. SEP. 
 ·         Coll. C. Y Onrubia, J. (2002). Evaluar en una escuela para todos. Cuadernos de Pedagogía 318, (50-54). Universidad de Barcelona. 
 JOINT COMMITTEE ON STANDARDS FOR EDUCATIONAL EVALUATION (2003). The student evaluation standards. How to improve evaluations of students. Thousand Oaks: Corwin Press, a Sage Company & Educational Policy Leadership Institute.